Por: Irma Duarte
Siempre ha sido imposible existir en sociedad sin escuchar hablar de las relaciones románticas: desde niños escuchamos la importancia de tener a alguien a tu lado para acompañarte en el día a día, para no estar solo y ser considerado extraño, para tener hijos y considerarte realizado en la vida. Son un sin fin de razones por las cuales se presiona para tener pareja y, si bien, podría justificarse que mucho viene de la necesidad primitiva de procrear, el gran peso viene desde la perspectiva y posicionamiento social que tener una relación conlleva. Es por eso que hay un sin fin de personas que aguantan o perdonan barbaridades con tal de no estar solo, pero, ¿realmente existe algo que sea imperdonable en el contexto moderno de las relaciones? Este cuestionamiento es justo lo que plantea “The Drama”, la nueva película de Kristoffer Borgli.
La cinta gira alrededor de Emma (Zendaya) y Charlie (Robert Pattinson), una pareja que está a unos cuantos días de casarse. Envueltos en el típico drama antes de la ceremonia, (léase, definir el menú, el DJ, los invitados), surge una dinámica con sus amigos Rachel (Alana Haim) y Mike (Mamoudou Athie), que ya vivieron estos percances, en la que deciden confesar lo peor que han hecho en sus vidas. Uno a uno, proceden a confesar lo peor que hicieron, hasta llegar a Emma, quién ebriamente confiesa ante sus amigos horrorizados que a los 15 años planeó un tiroteo escolar. Ante la confesión, el caos y el horror surgen, ¿quién realmente conoce a Emma? ¿Es la persona que creían conocer o es aquella niña deprimida y confundida que pensó en cometer un acto terrorífico?

“The Drama” se dedica a exponer si existe hoy en día un límite o alguna situación que condene a una relación a romperse o bien, algún atributo que convierta a tu pareja de ensueño en un completo extraño. Ahora, si bien lo hace con una situación tan delicada y extrema cómo es una matanza estudiantil, lo hace con intención de exponer a través del hipérbole la hipocresía que está detrás de la moralidad con la que muchas veces se juzgan estas situaciones.
La confesión de Emma es horrible, plantea una situación extrema que aqueja sobre todo a la sociedad americana dónde toma lugar esta historia. Sin embargo, los secretos del resto de sus amigos no se quedan atrás: Mike confesó usar a su ex novia como escudo humano ante el ataque de un perro callejero; Charlie que acosó virtualmente a un compañero de la escuela hasta provocar que se mudara y Rachel que encerró a un niño, quién alude que tenía una discapacidad mental, en un closet provocando una búsqueda policiaca del mismo.
Cada quién expone su peor momento, mismos en los que, al contrario de Emma, sí tomaron acción en cometer un acto de violencia hacia otros, siendo desafortunadamente el caso de ella el único hipotético que hubiera tenido consecuencias fatales para todos.

Con situaciones extremas y temas delicados, Borgli hace un comentario incómodo acerca de la hipocresía que nos rodea en las relaciones humanas además de la superioridad moral con las que muchas de éstas se rigen y se juzgan. Dejando de lado lo que Borgli hace, es importante notar que su método y ejecución para hacerlos dejan mucho que cuestionar, pues aunque entendible, se queda como uno incómodo, mal hecho – siendo el paralelo al amigo que quiere jugar a ser el abogado del diablo después de descubrir su primera película de cine de arte en blanco y negro. Criticar a la sociedad no es algo nuevo, ni lo será nunca, pero tal vez la manera en la que lo hace deja mucho que desear. Sobretodo porque no es la primera vez que en el cine se habla de alguien que quiere causar daño a sus compañeros de forma masiva (“Heathers”, por ejemplo), de cómo las parejas se unen por su amor a la violencia (“Natural Born Killers”) o de bodas complicadas (“Relatos Salvajes”). Es por eso que su tibieza en llevar a la situación al límite se siente aún más cuando el final llega de manera abrupta, privándonos de algo que, si hubiese sido explorado, hubiera elevado aún más la cinta.

Dejando de lado lo que Borgli logra o no narrativamente, lo que hace con sus actores y su técnica es lo que eleva “The Drama” como cinta. Su uso de la edición ayuda a recalcar la inestabilidad y deseos de los protagonistas, dando un vistazo a su psique después de la confesión de Emma. De igual modo, el uso del sonido para reafirmar estas sensaciones es algo que ayuda mucho a la narrativa. Obviamente la cinta no sería lo mismo sin su elenco, siendo Pattinson el mejor elemento de la misma, pues su compromiso a desarmarse ante el personaje es algo que siempre ayuda y se goza como espectador. El resto del elenco demuestra mucha promesa en desarrollarse y seguir posicionándose como pilares de la actuación. Básicamente, es una cinta que técnicamente, da mucho de dónde roer y que ayuda las carencias que pudieran llegar a sentirse de la historia.
Finalmente, “The Drama” es una película que se presta para muchas discusiones controversiales e incluso, risas, pero ante todo, se presta para que su audiencia se cuestione lo que estarían dispuestos a perdonar en su pareja.



