
Por Irma Duarte
El folklore es parte intrínseca de nuestra historia como humanidad: es la manera en la que explicamos lo que nos rodea y en la que conservamos las historias de nuestros antepasados. Si bien, al pensarlo nos remitimos a cosas colorificas y fantásticas, rara vez lo asociamos con todo lo oscuro e inexplicable que también las acompaña. Tal vez por eso es que es mucho más perturbador cuando se le da un tratamiento de horror al folklore pues es realmente desconcertarte recordar todo aquello que yace en la oscuridad desde tiempos inmemorables. Sin embargo, aunque terrorífico, siempre es intrigante – y es por eso que el director irlandés, Damien McCarthy, se ha dedicado en su carrera a explorar el folk horror con su cine. Esta vez, McCarthy regresa a cines con “Hokum”, protagonizada por Adam Scott, que trata de un tenebroso cuento de brujas irlandesas .
“Hokum” sigue la historia de Ohm (Scott), un famoso autor que viaja a Irlanda a esparcir las cenizas de sus padres al hotel en donde éstos pasaron su luna de miel. Estando ahí, Ohm descubre las leyendas locales del lugar, enterándose que dicen que una bruja, que se dedicaba a secuestrar almas, está encerrada en la habitación destinada para los recién casados. A pesar de que todos en el hotel respetan la creencia de este ser maligno, Ohm decide tacharlo como un disparate y dedicarse a beber sus penas en el bar del local.
Ahí es dónde conoce a Fiona (Florence Ordesh), a quien, entre tragos, Ohm le revela que es miserable, pues no sabe ni cómo acabar su famosa saga de novelas ni cómo lidiar con la muerte de sus padres. Abrumado por su confesión, esa misma noche decide Ohm atentar contra su vida, siendo detenido por Fiona. A semanas del incidente, él regresa al hotel para agradecer a quién salvó su vida, sólo para enterarse que ella está desaparecida y nadie sabe si fue víctima de una persona o de la bruja a la que todos temen, despertando así su intriga y desesperación por saber qué le pasó a su heroína.

La película a primera instancia pareciera estar completamente enfocada al folk horror. Sin embargo, no es hasta más adelante que descubrimos que en realidad es una obra que también es un thriller criminal qué coloca a Ohm cómo el responsable de averiguar qué pasó con Fiona. “Hokum” maneja el balance perfecto entre estos dos géneros, ambos gozando del suficiente espacio para explorar las características propias del trope. En ningún momento el director irlandés se remite a sólo uno para explicar lo sucedido, al contrario, hace una mezcla muy equilibrada para dar respuestas al espectador. El resultado de ésto, es una película muy terrorífica que mantuvo a toda la sala asustada de principio a fin.
El manejo de tensión que hace McCarthy es impresionante. Está tan bien construida esta angustia, que cuando los jumpscares suceden, se sienten tan bien logrados que uno no puede evitar reírse después de brincar tan alto y casi pegarse con el techo del cine.
Sin duda, toda esta sensación está exacerbada por el hecho que los diseños de sus personajes son realmente perturbadores: tanto las alucinaciones oníricas de Ohm como la bruja son horribles. Por si fuera poco su terrible aspecto, McCarthy no permite al espectador verlos en su totalidad hasta el pico de la historia, logrando así un constante vacío en el estómago en anticipación de lo que estamos a punto de ver. Es realmente “Hokum” una masterclass de la construcción de tensión en el cine.
Por otro lado, lo que Adam Scott hace como Ohm también es algo digno de reconocerse: carga casi toda la película él sólo como protagónico, demostrando lo que es poder llenar el cuadro con su presencia. Su labor artística con Ohm es estupenda: pasa de ser un hombre escéptico, grosero y nada agradable a ser alguien que está dispuesto a enfrentarse a lo desconocido con tal de redimirse. Es un personaje que recuerda mucho a Jack Torrance, otro escritor perdido en la bebida que se enfrenta a un hotel embrujado, sin embargo, Ohm sí logra tener la redención que Torrance no tuvo en la película de Kubrick. No cabe duda que Ohm será considerado como uno de los personajes clásicos del horror de esta década.

Es con “Hokum” que McCarthy continúa por establecerse como una de las voces modernas más importantes del horror. La manera en la que integra elementos folklóricos, sobre todo irlandeses, a sus narrativas es completamente natural y parte intrínseca de las mismas. Lo mejor de todo, es que en ningún momento las hace completamente responsables de las desgracias, sólo siendo éstas partes del trasfondo y un elemento más en juego.
Es también realmente admirable el profundo cuidado que él le inyecta a sus producciones. La evidencia de ésto es como su historia no acaba hasta que cada lazo es resuelto. Además de que, desde el lado técnico, se aprecia mucho la manera en la que sus cortes son en su mayoría continuos (siendo pocos los que te sacan del ritmo) y cómo los establecimientos ayudaban a evitar un brinco de eje. Es realmente muy grato cómo espectador ver cómo cada película permite a McCarthy perfeccionarse en el oficio de director y ser testigos del progreso con sus obras
Finalmente, “Hokum” es una de las mejores películas de terror del año – innova, asusta y se distancia de la mejor manera de lo que uno espera del género. Es perfecta para los escépticos, amantes del género y aquellos que disfrutan de ver lo nuevo que aportan las nuevas voces del horror. Gozará de un estreno en México el 30 de abril, antes que en el resto del mundo, permitiendo a la audiencia dedicada de ver lo más terrorífico del año antes que todos.


