Reseña: Amarga Navidad

Por: Irma Duarte

En su nueva cinta, “Amarga Navidad”, Almodóvar regresa al uso de un autoinjerto narrativo para explorar a través de la ficción una vivencia propia, siendo éste el caso más obvio de todas sus cintas. En esta ocasión, explora los límites de lo ético que es que él use las vivencias de sus seres queridos en su ficción. A primera instancia, uno pensaría que por el tema, la película sería una exploración de la moralidad llena de múltiples matices, o incluso, una disculpa del realizador por los actos cometidos por él en nombre del arte. Lamentablemente, el resultado final está lejos de una mea culpa y sobre todo, de ser el mejor trabajo del director español.

Amarga Navidad, Dirigida por Pedro Almodóvar. El Deseo 2026

En esta cinta, se presenta la historia de Elsa (Lennie), una mujer que, tras una crisis de ansiedad por un duelo no resuelto, decide concentrarse en sus amigas que pasan por una situación similar con tal de ignorar sus emociones. No es hasta más adelante que descubrimos que Elsa, en realidad es un personaje en la película de Raúl (Sbaraglia), un director y guionista quién recurre a las historias de quienes lo rodean para combatir el bloqueo creativo que lo ha acompañado por años. Lamentablemente, al hacer esto, canibaliza la historia de vida de su asistente, Mónica (Sánchez-Gijón), quién enrabiada le confronta por este terrible y poco ético hábito que Raúl tiene de lucrar con el dolor ajeno.

Amarga Navidad, Dirigida por Pedro Almodóvar. El Deseo 2026

Con “Amarga Navidad”, Almodóvar sí reconoce sentir culpa por lucrar con dolor ajeno, pero curiosamente, en ningún momento admite arrepentirse por haberlo hecho. Esta postura tan cínica deja un sabor de boca similar al que deja el recibir una disculpa de alguien que lo hace sin saber por qué está pidiendo perdón. Tal vez es ésta la manera en la que el director admite que entiende el reproche pero que verdaderamente no le importa puesto que su arte supera cualquier atentado moral. Es una postura similar a escuchar a un narciso intentar justificar sus acciones, pero, bueno, ¿qué se puede esperar de alguien famoso por escoger ser interpretado por alguien extremadamente atractivo? 

Amarga Navidad
Amarga Navidad, Dirigida por Pedro Almodóvar. El Deseo 2026

El problema no son estas decisiones hechas a partir del ego (sobre todo cuando se conoce al qué las ha tomado), sino el resultado tan mediocre a las que éstas llevaron. La película se siente extremadamente larga y desordenada. Si bien, mucho se puede justificar con la naturaleza meta/de matrioska de la narrativa, finalmente sólo termina por evidenciar lo mucho que Almodóvar comparte con Raúl en su terquedad por escuchar consejos hacia su proceso. Es curioso pensar en lo que podría haberle servido escuchar al equivalente de Mónica en su vida y acatar las observaciones que ella también hace: hay arcos flojos (¿toda la trama de Natalia?), momentos atrevidos que terminan por sentirse fuera de lugar (romper en llanto escuchando canciones) y cuando pareciera que la historia finalmente “tomó la narrativa por los cuernos”, comienzan los créditos. Queda abierto si esto es un acto intencional para hacer aún más meta el asunto o si fue un lindo accidente que dejó abierta la cortina para ver al mago detrás de la máscara. 

Amarga Navidad, Dirigida por Pedro Almodóvar. El Deseo 2026

Afortunadamente, las carencias de la narrativa son suplementadas por el exquisito y emblemático uso del color de Almodóvar. Su tan icónico rojo sigue presente, sobre todo en momentos con nuestra meta-protagonista Elsa. Aunque, en esta ocasión, el azul tuvo un poco más de protagónico – sobre todo en los momentos en los que la tristeza reinaba. De igual modo, también hay rastros que nos recuerdan el monstruo cultural en el que se ha convertido Almodóvar: su amistad con la casa de moda italiana Prada, su colaboración con la casa diseñadora de muebles Roche Bobois, la aparición de sus colaboradoras frecuentes además de los cameos de la industria española (qué dicha ser los Javis y aparecer en una cinta estrenada en el mismo festival en el que terminaron siendo galardonados). Es un testamento de que, sin importar los déficits de la historia, Almodóvar sigue siendo un maestro en hacer películas estéticamente agradables.

Amarga Navidad, Dirigida por Pedro Almodóvar. El Deseo 2026

Finalmente, “Amarga Navidad” es una apuesta de Almodóvar por experimentar con las autoficciónes y lo meta.  Como buen artista (y como sus dos protagonistas), utiliza su medio para lidiar con algún nudo mental o emocional, permitiéndonos ver este proceso con la cinta. Si bien, hay mucho que roer en cuanto a las carencias y los logros, todo se resume en lo grato que sigue siendo el continuar recibiendo películas nuevas de los grandes del cine como lo es el director español. Sobre todo en el contexto actual en el que los realizadores deben enfrentarse con más frecuencia a la realidad del streaming, de la inteligencia artificial y de los estrenos limitados en pantallas. Tal vez, por este acto de resistencia de seguir siendo artista, es que una cinta así, sin importar el resultado final, siempre valdrá la pena. 

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