«Saccharine» (Insaciable) – Reseña

Por: Irma Duarte

Natalie Erika James, la directora detrás de “Apartment 7A” (la precuela de “Rosemary ‘s Baby”), regresa a cines con “Saccharine” (Insaciable), un body horror que crítica a la cultura en la que vivimos que está obsesionada con bajar de peso.

La película sigue la historia de Hana (Francis Midori), una joven estudiante que quiere bajar de peso a toda costa, cosa que no puede hacer porque tiene problemas con los atracones de comida. Es por esto, que cuando se le ofrece una pastilla que promete hacerle enflacar sin importar lo que coma, la toma sin pensarlo dos veces. A partir de su ingesta, Hana empieza a alucinar con una entidad, situación que la lleva a descubrir que las pastillas milagrosas están hechas de cenizas humanas. Sin embargo, en vez de parar, ella decide aprovecharse de su acceso a cadáveres para fabricar su propia mezcla. Así provocando que la aceche la misma persona a la que se está comiendo.

Saccharine, dirigida por Natalie Erika James. Stan. 2026.

Con un tratamiento de body horror en el que juega con lo grotesco que puede llegar a ser un trastorno de alimentación, Natalie Erika James expone lo fácil que un trastorno del tipo se puede descontrolar cuando se vive en una sociedad obsesionada con estar delgado. Si bien, la lleva al extremo con el consumo de carne humana, ¿es realmente tan descabellado este planteamiento cuando actualmente hay una epidemia de gente inyectándose una sustancia no muy estudiada con tal de bajar de peso rápidamente? 

Saccharine, dirigida por Natalie Erika James. Stan. 2026.

Ahora, aunque la cinta está bien intencionada, peca de sentirse dispersa. Hay demasiadas subtramas sucediendo en paralelo que le quitan el punch al sorpresivo final que James busca tener. Es tan rebuscada en ocasiones, que la cinta oscila entre unab-movie, un dramedy y un “PSA” que se hubiera proyectado en clases de ciencias en la preparatoria. Tal vez, de haber pasado un poco más de tiempo en el proceso de edición, el resultado sería otro. Sin embargo, a pesar de sus carencias, la cinta también tiene grandes aciertos. Cuando es momento de irse hacia lo grotesco, lo hace muy bien, logrando situaciones extremas que provocan que el estómago se tuerza. Asimismo, Midori Francis (quién interpreta a Hana) y Danielle Macdonald (quién hace de Josie, su mejor amiga) hacen una dupla espectacular. Ambas recrean perfectamente la pesadilla que es estar en medio de esta peligrosa obsesión y lo que es ser testigo de ver a un ser querido vivirla. Macdonald además hace un excelente trabajo con los toques cómicos, haciendo que la cinta no se sienta tan pesada o grotesca.

Saccharine, dirigida por Natalie Erika James. Stan. 2026.

Aunque finalmente hay mucho que puede señalarse a la cinta, tanto en el buen como el mal sentido, esto queda superado por el esfuerzo que ésta hace en mantener vigente la conversación acerca de la imposibilidad de los estándares estéticos. Es un tema de suma importancia, sobre todo cuando se piensa en lo vulnerable que quedan las nuevas generaciones a la abundancia de estímulos que conducen a estos trastornos. Este tipo de películas, incluso a través del absurdo, recuerda y acompaña a todos en esta lucha constante contra los imposible que se nos exige. 

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