«Digger» – Reseña

“Art should comfort the disturbed and disturb the comfortable”
– César A. Cruz

Por: Irma Duarte

El debate acerca de la labor del arte es eterno. ¿Debe entretenernos? ¿Reconfortarnos? O quizá, más bien, ¿provocarnos? Mucho se ha debatido de esto y es irónico seguir esta conversación en una reseña cinematográfica – sobre todo cuando finalmente el arte no tiene que hacer más que existir y quizá, provocar una conversación en quién lo observa. Y es justamente eso lo que logra Alejandro González Iñarritú con “Digger”, su nueva película protagonizada por el icono de Hollywood, Tom Cruise.

La película empieza con la premisa que aquellos que hemos visto el trailer un sinfín de veces conocemos: Digger, un excéntrico millonario, es el responsable de una tragedia climática que amenaza con destruir el mundo. Ante esta culpabilidad, es forzado por las autoridades a enfrentar las consecuencias de sus acciones y evitar que el apocalipsis suceda. Y todo pareciera ser así, hasta que sucede el giro de tuerca del que tanto se susurró y que aún se busca conservar: esta historia no es más que una obra dentro de la cinta. 

Digger, dirigida por Alejandro González Iñárritu. Warner Bros Pictures. 2026

Lo que estamos viendo es una recreación – un ensayo – de una obra satírica en la que Digger sí es protagonista, pero no el Digger que estamos viendo. Él no es más que un actor en una farsa. Los giros de tuerca no se detienen ahí, pues también se introduce el hecho de que Curtis, el que le da vida al protagónico, también está teniendo problemas fuera del ensayo con su familia y con ciertas decisiones creativas. Esto lleva a que se revele que la obra en realidad es una sátira de eventos trágicos que sí sucedieron y que está siendo financiada por el sobrino del verdadero Digger. Se expone que él buscaba montar esta sátira para que la gente ría ante la tragedia causada por su tío- no para enaltecer egos de directores y actores, si no para recordar y quizá, reir.  

Este constante giro de tuercas prueba por ser bastante incendiario. Sobre todo porque se brinca mucho entre realidades (incluso en momentos se rompe sutilmente la cuarta pared) para enfrentar tanto directa como indirectamente a todas las audiencias acerca del papel que éstas juegan ante las tragedias que suceden. Esencialmente nos encara con el hecho que ante una crisis, no hacemos nada, pero cuando la vemos inmortalizada o intelectualizada en una cinta como la que ellos recrean, es cuando decidimos alzar la voz.

Digger, dirigida por Alejandro González Iñárritu. Warner Bros Pictures. 2026

Hacer esto hoy en día es un acto sumamente audaz. Encarar y atacar a la audiencia – en especial a una acostumbrada a ser pasiva en producciones de esta escala – es algo valiente de parte de Iñárritu. Aún más cuando escoge a Tom Cruise para liderar esta denuncia. Con el resto del elenco y de los creadores técnicos involucrados, termina por ser una producción cargada de talento que se encuentra unida por la elección de tomar un riesgo creativo que seguramente no será bien recibido. Sin embargo, la recepción de la audiencia, buena o mala, no quitan el hecho de los logros de “Digger”.

El primer acto de la película se siente muy teatral y, por lo comentado previamente, no es para menos. La historia comienza con un lienzo iluminado que es descubierto por un telón que se va levantando. Esto, entenderemos después, es la manera en la que se nos está introduciendo a la obra. Absolutamente todos los elementos involucrados están en un tono teatral: los personajes alzados, la puesta en escena e incluso la manera en la que ésta explora el espacio. Posteriormente, ya que se revela la verdad, es que entendemos que desde un inicio se nos está diciendo lo que estamos viendo. Pareciera contar con que como audiencia concederemos ante esta pretenciosa aproximación, haciendo que la revelación de su naturaleza sea aún más jugosa.

De los mejores aciertos de “Digger”, es ver al gran reparto brincar entre este elevadísimo tono teatral a uno más relajado en el que “dejan” este papel para regresar a ser un actor que tan sólo busca acabar el ensayo. Todo el reparto, que incluye a figuras como Sandra Huller, John Goodman, Riz Ahmed y Michael Stuhlbarg, lo hace espectacular. Es impresionante el juego que se hace entre ellos durante estas escenas, llegando todos a tal nivel que provoca que uno quiera parar el tiempo para abordarlos y saber qué tan revitalizante ha de haber sido ese reto artístico. O quizá, para aplaudirle a John Goodman por la manera tan natural en la que utiliza su vape entre descansos.

Digger, dirigida por Alejandro González Iñárritu. Warner Bros Pictures. 2026

No se puede hablar de logros actorales sin mencionar lo logrado por el protagonista, Tom Cruise. Aquellos que nos encanta esto, sabemos que siempre ha sido un gran actor. Es de los misterios más grandes el por qué decidió dedicarse a correr y hacer grandes hazañas en pantalla, cuando sus mejores actuaciones fueron en películas de autor en los 90s (¡por favor, es el protagonista de la última película de Kubrick! ¡El hombre sabe de estas cosas!). Verlo regresar a ser un actor – y no un intérprete más- es algo espectacular. Su trabajo en toda la película es un milagro, pero cuando llega al auge de la intensidad en la escena del tribunal en la que enfrenta a toda la audiencia es espectacular. Él, de la mano de la dirección de Iñárritu y la fotografía de Lubezki – dan con esto una secuencia que será discutida por años en las escuelas de cine. Asimismo, cuando interpreta el fin del Digger ficticio, para después regresar al escenario a dar las gracias, es cuando uno puede tener un avistamiento de ese Cruise famoso por darnos tanto con tan sólo una mirada. Ojalá y no sea la última vez que lo veamos tomar un reto así.

Digger, dirigida por Alejandro González Iñárritu. Warner Bros Pictures. 2026

Si bien, hay un sin fin de logros técnicos, cabe ahondar y reconocer tanto la fotografía del mexicano Emmanuel Lubezki como el de la banda sonora de Cosmo Sheldrake. Lubezki vuelve para recordarnos el por qué ha sido tan galardonado por su técnica en los últimos años. Logra una iluminación surreal para simular las pantallas de la obra y la contrasta con una sucia para el teatro dónde ésta se está montando. No sólo eso, si no que convierte la luz en un personaje, uno latente que nos va guiando a la audiencia para saber qué estamos observando. Cuando ésta se torna roja, se crea un efecto espeluznante que incluso la convierte en protagonista de manera momentánea. Por otro lado, la banda sonora que otorga Sheldrake es espectacular. Juega con los elementos de la narrativa para culminar en piezas que refuerzan esta locura que termina por definir a la película. 

“Digger” acaba con la reflexión en la que los artistas son encarados por el hecho que obras como la de “Fossil Fools” (la obra ficticia) no son más que para el ego del artista. Encarando así también a la audiencia de la cantidad de contenido político que consumimos. Después de todo, ¿cuántos no fuimos pensando que íbamos a ver una película como la que estos mismos satirizan? ¿Realmente queríamos reírnos o más bien sentirnos bien de que encontrábamos humor en algo que nos estaba destruyendo? 

Iñárritu promociona “Digger” enfatizando que es una cinta para los jóvenes actuales, diciendo que es sumamente importante y hecha para ellos. Es una que establece también una conversación directa con “Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb”, reflexionando que a 60 años de su estreno, nos encontramos con “Digger”, otra película que se burla de la situación política actual y de la misma forma que Kubrick lo hizo.
Esto es evidente sobre todo en el primer acto: con el tono satírico, las conversaciones entre líderes de estados, los aviones colgados con hilos y los comentarios tan puntuales disfrazados entre chistes. Las dos abordan, a través del humor y la pretensión, un mundo que pareciera salir de una crisis política para enfrentarse a otra.  Peor aún, nos encara también con el hecho de que seguimos en el mismo punto de partida del cual la cinta inglesa-americana de 1964 se reía. No hicimos nada, seguimos con los mismos políticos enloquecidos y soberbios, que no hacen más que querer construir al vaquero que se montará en la bomba que acabará con nuestro mundo.

Digger, dirigida por Alejandro González Iñárritu. Warner Bros Pictures. 2026

En resumen, “Digger” es muchas cosas, al igual que un sin fin de obras artísticas también lo son. Nadie puede decirte si es o no buena. Sí, es irónico leer esta reflexión en una reseña cinematográfica, pero es verdad. Nadie puede decirte qué sentir. Ni siquiera la misma obra. El único que puede determinar lo que piensa es uno mismo – así que quizá es momento de dejar de leer e ir al cine, para formar tu propia opinión y unirse a la conversación de lo que seguramente será la película más divisiva del 2026.

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